viernes, 21 de septiembre de 2012

Las fieras de mis niños

¡Todos a dormir la siesta!.
Si se tratara de niños dóciles y bien humorados, no pretenderíamos que durmieran la siesta, que, lógicamente no quieren, pero, en nuestro caso, se trata de un intento imprescindible, aunque la mayor parte de las veces infructuoso.
Sube el patriarca escaleras arriba con la tríada, y comienzan los gritos de orden y silencio. Se acuesta él para dar ejemplo (jua,jua,jua...), y en breve, múltiples pasos recorren las habitaciones, las camas y los cuartos de baño.
Nueva tanda de aseveraciones de tono malhumorado, que se disipan en los pequeños pero malvados cerebros, iniciando de nuevo carreras de habitación en habitación, risas, llantos, peleas, sábanas y almohadas en las camas contrarias, y, finalmente, se oyen ronquidos.
El padre ha caído, ya pueden hacer de las suyas. Alguien decide cagar y gastar todo el rollo de papel, pero eso sí, sin tirar de la cadena, para no despertarlo (¡qué considerados son en el fondo...!).
En pocos minutos, dado el déficit de silencio reinante y los problemas colindantes, se despierta el derrotado, y decide volver a poner orden, encontrándose a la pequeña, pintándose las uñas en mi cuarto de baño...
Les amenaza muy seriamente , para que no se muevan de las camas, bajo pena de muerte, y es entonces cuando la mediana, llena de amor y compasión, decide mearse en su cama y ropa, en un alarde de maldad inmejorable, por lo que los otros dos irrumpen de nuevo en el cuarto del progenitor para advertirle de aquel fatal hecho. Por una vez, la zafia criatura ha obedecido a su padre, y para no levantarse, se ha meado encima.
Bajan todos en manada, con quejas, gruñidos, alaridos, llantos y maldiciones. ¡Qué bien me estáis dejando descansar!( pienso para mis adentros).
Es entonces cuando me planteo, por quinta o sexta vez en el día, si merezco derrochar así lo poco que me queda de juventud, o si por el contrario debería huir con el primero que me llevase.
Meriendan y los saco a la calle.
Empieza la retahíla: queremos un chicle... y, mal hecho por mi parte, por no oirlos, porque me derrotan cada minuto del día con cada una de las cosas que hacemos, decido entrar a comprarles un chicle al estanco. Pero les advierto que un chicle sólo cada uno o nos vamos.
Entran corriendo al local como una manada de Ñús, y comienzan a coger chicles. Les recuerdo que uno y me mantengo, porque deben aprender a obedecer de una vez por todas.
No hay manera, les vuelvo a decir que uno , mientras el tendero ya me mira con cara de : ¡vete de aquí, zorra!, y entonces, el nene de los huevos, se queda con la cajonera entera de chicles en la mano, tirándolos todos al suelo....
Tras recogerlos, La mediana sigue con dos chicles en la mano, le pago al hombre los chicles, salgo por la puerta con los niños de los pelos, y tiro los chicles en la basura más cercana.
De nuevo llantos, aclamaciones de injusticia, la mediana se tira al suelo, los otros echan a correr, y una vez más pienso: ¡es buen momento para huir!, nadie se daría cuenta...

domingo, 2 de septiembre de 2012

Reincidente

De nuevo, cuando hoy creía que podría ver la tele tranquila, baja el nene, que no se puede dormir : "porque está pensando que los abuelos muertos van a bajar, y cuando esté toda la familia, un señor va a entrar a robarnos, y a mí me va a robar hasta las gafas ( bonito detalle por su parte, he pensado), y todos, borrachos, nos quedaremos sin nada".
Esta vez, encima, no ha bajado solo, sino con su fiel seguidora, la pequeña, que cuando le he preguntado: ¿y tu padre?, me ha contestado sin pensárselo : roncando. Digo yo entonces, ¿para qué se supone que se ha subido a dormirlos?.
Cuando les he dicho que se fueran a dormir,  y que no pensara en nada, el niño ha comenzado con una retahíla de excusas, entre ellas: mamá, no puedo dejar de pensar,  porque en mi cerebro caben muchas cosas.
He subido con ellos, he acostado a la pequeña, le he dado un beso, y tras parecer convencida de su destino, me he ido a la habitación del otro, para intentar tramitar su introducción en la cama definitivamente. Acariciándome el pelo, me ha dicho: ¡mami, tu pelo tiene aroma a chocolate!.
Menos mal que sé con toda seguridad, que el chaval no toma drogas, que si no...
La única que se ha dormido como una campeona, ha sido la mediana, que no siendo dócil, es una perla al lado de sus vecinos.
Ayer se le cayó su primer diente (bueno, eso no es del todo exacto, porque se lo arrancó mi madre), y esta mañana andaba tan contenta, porque el Ratoncito Pérez le había traído 5 euros, y podía empezar a ahorrar para irse a "París"(creo que esto también habrá que estudiarlo detenidamente).
Dos horas después, y tras ver conmigo a "La Supernanny" en la tele, lo he vuelto a acostar ( porque volvió a bajar, como podréis imaginar) , y tras cerrar la puerta, he visto que alguien la abría, y era él , por lo que mi paciencia se ha saturado y le he dicho que se acostara de una vez, apareciendo el padre con acidez, recibiendo mi acumulación de mala ostia, lo que no le ha mejorado del todo su malestar estomacal.
He pensado entonces, que ayer a estas horas, estaba cenando tan divinamente con unos amigos, después de una sesión de spa y masaje con aromaterapia, y que nadie nos dió el follón, salvo una Tuna compuesta por cuatro personas bastante añosas ( con enano y todo), que amenizó la cena ( hay que joderse), y una camarera de un bar, que a las 5 de la mañana se acercó a nuestra mesa, solicitando alguien que supiera hablar bien inglés, porque no sabía (no cuela ni de coña, aunque parecía bastante tonta), si unos señores de la barra querían una "dama de compañía" o preguntaban por alguien. Al mirar a la barra ví a tres señores viejos, gordos, feos y calvos que lo que querían con toda seguridad no era una señorita, sino una grandísima puta.
De todas formas, el compañero cubano (al que le sentó mal el último Matusalen y durmió en mi casa aquel día, para no ir vomitando todo el camino hacia la suya), tuvo la amabilidad de traducirle las intenciones de aquellos maravillosos caballeros: buscaban a Amanda, pero ella les servía igual. Le dejamos propina para que se comprara un sujetador, y nos fuimos.

martes, 28 de agosto de 2012

Se acaba Agosto

Por fin se acaba un mes algo duro, sometidos a temperaturas peores de las esperadas por las personas que han decidido habitar la Tierra, con extra-extra de trabajo (Guardia Sábado, Domingo sola con los niños, Mañana Lunes, Mañana-Tarde Martes, Miércoles sola con los niños, Jueves Guardia, Viernes sola con los niños...y así los 31 días disfrutados), dos cumpleaños de "princesas relativas" celebrados, y lo que ello conlleva... y una vida personal inexistente, lejos de  todo placer terrenal.
Y al llegar a casa hoy, con la cabeza cargada de pacientes, cansancio, y sandeces múltiples, no ha sido tan fácil tomar la sopa y el yogourth como yo esperaba, (me quedé con hambre, claro, porque a ver quién come más a las diez y media de la noche, si pretende dormir algo, porque yo quería comer de las dos tartas de ayer por lo menos).
Al oirme, ha bajado raudo de su habitación, un saquito de huesos ( a pesar de lo que come), para decirme que no podía dormir porque había visto en la tele a una señora con los ojos negros y la cara roja que le daba miedo (¿se referiría al Ecce Homo  tan inconvenientemente modificado por una deficiente artística y mental?).
Pasado ese primer punto, lo he convencido para que me dejara cenar, y que se subiera a la cama, que yo iba enseguida... No ha colado la patraña, y se ha querido quedar en el sofá, repasando su nuevo álbum de la liga de fútbol, por lo que mientras cenaba, me ha ido indicando que le comprara chicles, porque entraba en un sorteo, que me metiera en una página de internet, en la que sorteaban varios premios, que fuéramos al Burger, que regalaban cromos para el álbum...
Como quiera que he terminado sin demasiada gloria mis pequeños manjares, me he subido con él a la habitación, teniendo que quedarme un ratito utilizando diversas técnicas de somnolencia, incluidos cánticos, abrazos, besos y demás, mientras escuchaba que había bajado tantas veces,  porque hoy no me había visto (verdad al menos).
Eso no ha sido suficiente ni de lejos. De nuevo, cuando bajaba de la primera planta, creyendo zafarme por fin, unos pies han vuelto a asomar por las escaleras, y en esta ocasión, la historia ha subido de tono: mamá, no me puedo dormir, porque pienso que va a venir un cartero a entregar un paquete y nos va a matar a todos menos a mí, que me voy a esconder (eso me suena a los siete cabritillos...), y después van a venir sus amigos a bailar sobre la tumba.
¿Pero qué tumba, hijo?, he decidido preguntar, con el objeto de zanjar una historia de lo más lúgubre para estas horas (habrá visto el telediario?), ¡pues la nuestra!, ha respondido.
He pensado, que si lo mandaba a la mierda iba a tardar más rato en poder descansar, y, de nuevo me he subido a la cama con él, y tras otro envite de mimos y claudicar diciéndole que mañana lo llevaba a la hamburguesería , para que le dieran cromos con el menú, se ha dormido.
¿Por qué no le preocupan estos temas tan variados durante el día, mientras le grito y castigo por sus comportamientos inadecuados perpetuos?


sábado, 11 de agosto de 2012

La mala educación

3.35 ( o algo así): Mamá, me he hecho pis.
Abro los ojos y veo a uno de los primeros visitantes de la noche (no indicaré ni siquiera el sexo, para proteger intimidades).
Consigo arrastrarme de la cama hacia una posición erecta , y cambio de atuendo al ser, que procedo a depositar en una cama colindante (vacía, porque la tercera persona se haya con los abuelos, pasando unos días de terror para ellos).
Me acuesto de nuevo. Alguien ronca. Consigo dormirme.
4.35-4.45: Mamá, me he meado. Antes de abrir los ojos de nuevo, aparecen en mi cabeza todos los símbolos y exabruptos empleados por Ibáñez en las tiras de Mortadelo y Filemón.
Me levanto y aprovecho para mear yo, no vaya a ser que acabe como ellos, y tras el cambio de pijama, acuesto en mi hueco de la cama al segundo individuo. Me queda, como siempre, el sofá, porque las restantes camas de la competición, están algo, diríamos húmedas.
Allí me voy y consigo, de nuevo, distanciar mi mente de la realidad.
7.00 AM. Oigo unos pasos bajando la escalera que me desvelan la clara intención de desayunar, no importando que el día anterior yo hubiera trabajado hasta las 22 horas, y hoy no haya casi dormido. Eso es, del todo secundario en mi existencia.
8.35 LLega la asistenta y, conforme entra por la puerta, le doy la bolsa con las toallitas, los dos botellines de agua recién cambiada , y le endoso a los niños vestidos, para que se vayan "un ratito al parque, ahora que todavía hace fresquito"...
Subo a la habitación para empezar a cambiar camas meadas y a poner lavadoras, y al encender la luz de la habitación, suena una explosión," se van los plomos", y veo cristales de la bombilla hecha añicos, de rosca ancha, tamaño pequeño y 40 Watios, por encima de las camas y la moqueta...
De nuevo, acuden a mi mente los bocadillos de los tebeos, pero esta vez con más figuras e insultos que herirían susceptibilidades en todas las civilizaciones conocidas y por conocer.
No pasa nada, recapacito, si tengo tiempo...
Sacudo las camas y la moqueta y lo voy poniendo todo a lavar, hasta las telas de la cuna del muñeco, por si acaso.
Ordeno la casa, guardo ropa planchada el día anterior y me ducho. Tengo que salir para comprar varias cosas.
Me pongo un pantalón corto (hasta medio muslo) de Desigual, y una camiseta de tirantes (40 grados a la sombra, por lo menos). Describo el vestuario, que no vendría a cuento de otro modo ( o sí), porque, al llegar a la tienda de la esquina, una señora de unos 80 años de media, le dice al tendero más o menos: anda que si vienen así muchas esta mañana te van a entretener. ¡Si mi madre levantara la cabeza!.
No contenta, insiste y amplifica su disertación, o no dándose cuenta de mi presencia, o , lo más seguro, no importándole lo más mínimo, mientras el tendero no sabe dónde mirar ni qué decirle ( al fin y al cabo, es una clienta y estamos en crisis...).
Yo, sin inmutarme, como me caracteriza en mi vida habitual (sólo mis hijos consiguen mis gritos y desesperación con soltura ), cojo lo que necesito, pago y me voy sin mediar palabra, pero pienso, que si su madre levantara la cabeza, la pobre, se preocuparía bastante de tener una hija tan maleducada.

martes, 7 de agosto de 2012

Ordenando

Ordenando la casa, tras nuestra vuelta (¿ he dicho ya que no hemos tenido vacaciones?...), he encontrado unas líneas escritas en una libreta que procedo a mostraros, por si os sirven de algo.
Se trata de una reflexión que le encargué hacer al mayor en un momento de desesperación por mi parte este Verano.
El asunto era contestar por escrito a : ¿ por qué no obedezco a mis padres?, y aquí van las respuestas: (transcripción literal)
1 porque me aburro
2 porque las hermanas no paran de molestarme
3 porque quiero jugar
4 y lo demás son accidentes.
Ahí lo llevas... de modo que el hecho de desobedecer a los padres, es realmente un accidente.
De haber sabido antes todos estos motivos, me hubiera ahorrado quebraderos de cabeza, y , asumiendo que es un objetivo inalcanzable, no me propondría diferentes métodos para obtener un resultado final.
Mucho peor es la canción que escribió en Junio, en clase, para acabar de rematar a su sufrido profesor, que ha aparecido perdida por la cocina, y que recomiendo no lean aquellos cuya susceptibilidad pueda ser herida no tan fácilmente.
Repito, que es de Junio, aunque parezca, en su principio, un villancico (sólo en su principio, porque el final, no soy capaz de describirlo...):
"Ande, ande, ande, el culo de la vieja, ande, ande, ande la marimorena. El culo de la vieja tiene 200 gérmenes, y el culo del viejo tiene 3000. Ande, ande, ande, el chuchi de la vieja, ande, ande, ande, la picha vieja. El chuchi de la vieja tiene el culo lleno y gordo del pipí, y el del viejo está completo de besos de su mujer. Ande, ande, ande, los viejos besos enamorados, ande, ande, ande, adiós gordos, meados y cagones amigos."
... Me queda la esperanza de que las hermanas, por el momento, tan sólo dibujan y colorean, y por lo menos, la mayor, dibuja cosas que parecen bonitas como: muñecas, flores, corazones... y pega pegatinas de perros a los que les pone nombres, lo cual parece bastante más razonable que las creaciones del hermano (lo que dibuja la pequeña, no lo sabe ni ella misma).
Puede quizás que estemos ante el premio Planeta del 2020, pero tendrá que cambiar bastante el estilo, y sobre todo el contenido, para poder lograrlo.

lunes, 16 de julio de 2012

La poción

Ingredientes secretos:

-Un cubo de playa.
- Piedras variadas, en forma, color y tamaño.
-Algas marinas.
-Agua del mar (da igual si es océano, también vale).
-Orina de tres hermanos.
-Heces de perro secas flotando.
-Arena.

Modo de preparación:

Orinen tres hermanos en un cubo de playa, para evitar hacerlo en cualquier otro sitio (el padre confiesa haberlos visto mear a los tres en el cubo, pero, parece ser que había entrado en fase Zen, y los ha dejado hacer...), busquen el resto de ingredientes guiados por un cabecilla exigente y dos esbirras encantadas de la mezcla, remuévanlo todo y ¡vualá!, la poción estará lista para aquel que la necesite.

Yo mientras, fregaba el suelo de la casa, pero, al llegar al lugar de los hechos, he decidido firmemente y sin duda alguna, tirar al contenedor de la basura el cubo de la Barbie y todo su contenido.
Espero que los buscadores profesionales de basuras no lo empleen para sus hijos o para uso personal...
Por lo demás, el día ha transcurrido según lo previsto, y hemos tomado tarta para merendar , en celebración de mi falso Santo (bueno, todos no, el mayor ha vuelto a merendar un vaso de leche con cereales, por haberle propinado a la pequeña un sonoro bofetón facial, del cual se ha arrepentido profundamente tras un rato de reflexión, quedando, de todos modos, el pastel reservado hasta mañana).
Después, al baño, y con el padre a la bolera, para que yo disfrute de un buen rato de paz espiritual, que estoy aprovechando para escribir un poco para mis lectores del mundo (los hay de todos los países, un saludo a todos).
P.D. Dado que el "Diletante apresurado" cena aburridísimos bocatas de mortadela de un euro, le propongo dejarle a mis hijos, para que le preparen un bocadillo en condiciones...


domingo, 15 de julio de 2012

El día de la marmota, partes 2, 3 y sucesivas

Creo que me había quedado por los deberes.
El asunto manda cojones, pero de los gordos, porque este tema no es: ¡qué bien, que hacen los deberes en un momentito y al parque!, no, nada de eso.
Para resumir, la mediana, a pesar de que se dedican a chincharse , quieren los mismos colores u otros que no existen, y a que comete algún pequeño fallo, termina de modo bastante hacendoso la primera. Pero esto no ocurre ni de lejos con los otros dos perturbados mentales.
El mayor se empeña en que no sabe lo que le preguntan los enunciados, además de hacer la letra más cochina del mundo, enfadarse cuando le borro continuamente, y preguntarlo todo a la misma vez que las otras dos, por lo que el café que me tomo previo al evento, me altera de tal modo, que me tiraría por la ventana, de no ser porque se trata de un primer piso, y ver a una tía en bragas, despeinada, sucia de la playa,  que no duerme nada bien, tirada en el suelo de la calle, doliéndose de alguna parte, es un espectáculo más que triste, esperpéntico, por lo que prefiero llamar al director general, para que se atrinchere con ellos y deponga su siesta para encabronarse conmigo y sus adorables nenes.
La peor con diferencia es la pequeña, que empieza a decir que se mea, a tirar el lápiz al suelo, alegando que se le cae (mentiraaaaaa), a decir que está cansada, a salirse de los trazos simples que debe hacer, a llorar y moquear y sudar cuando empezamos a borrarle y a hablarle en tonos discordantes, terminando finalmente dos hojas en más de una hora larga, y con un nivel de estrés paterno digamos, bastante importante.
Si le gustará poco el tema deberes, que, hoy Domingo me ha preguntado: ¿ y los deberes?, y tras contestarle que hoy descansábamos, le ha cambiado la cara y me ha abrazado con un ¡gracias mami!.
Después llega el baño (no tengo ganas de describir otra lucha, os la imagináis, con pelos enredados incluidos y dilemas por la ropa elegida por la madre)... Y al parque, donde juegan un rato previo a la cena.
Si cenamos en casa, están controlados, pero si cometemos el error de salir, os remito al episodio donde relaté una comida fuera de casa, que a mí me gusta especialmente, porque describe con realismo crudo y absoluto lo que es llevarlos a comer.
Encima, últimamente les ha dado por entrevistar a todos los camareros y gente de las mesas colindantes, hasta que se enteran de todo lo habido y por haber de sus vidas, incluyendo en el repertorio decir cómo nos llamamos todos y qué edades tenemos, cosa que a mí no termina de convencerme, no porque pretenda ocultarle a nadie mi edad, sino porque lo considero del todo improcedente.
La otra noche, además, la pequeña, decidió que ya era hora, y en un segundo de descuido, se empinó la botella de Heineken del padre, dándole un buen trago. Claro que de inmediato sintió en su preciosa boca un, diríamos bofetón, que le hizo echarlo todo de golpe sobre su vestido floral.
Así que sabemos, en resumen, los nombres y situación familiar de todos los camareros de la zona. Además, también conocemos a gran parte de los gays, porque van todos a mi gimnasio, y en la playa, todos saben los nombres de mis hijos, porque no hacemos más que llamarlos continuamente al orden. Continuará o no...
Por cierto, lo del título, para quienes no la hayan visto, hace referencia a una película en la que todos los días son iguales, una y otra vez...